La alegría y vitalidad del tango seducen cada vez más a los chinos

La alegría y vitalidad del tango seducen cada vez más a los chinos

Feng Yingchun (d) practica el tango con una alumna. (Xinhua/Wang Ning)

A primera vista, Fan Yali, una jubilada china de 50 años sin mayor experiencia en la pista, no tendría mayor relación con Argentina, uno de los países que más lejos están del gigante asiático. Pero es precisamente la pasión por el baile más querido de los gauchos la que hace que cada día Fan recorra cuatro horas hasta un club para aprender sus pasos.

Para Fan, originaria de Lanzhou, capital de la provincia noroccidental china de Gansu, el largo viaje entre su casa y el Club de Bailes Meidi del maestro Shen Ronghuai, donde estudia tango, no representa mayor problema, pues el "dos por cuatro" la llena de vitalidad y la hace sentirse joven.

Shen, de 51 años, proviene de Beijing, la capital del país. En 2006, y con la ayuda de varios amigos, fundó el club en Lanzhou, la tierra natal de su esposa, Feng Yingchun. A la pareja se la ocurrió la idea de seguir su carrera allí después de descubrir el entusiasmo de los locales por el tango, ritmo que empezaron a enseñar en 2003.

Sin embargo, al comienzo las cosas no fueron del todo maravillosas, puesto que en aquel entonces el conocimiento sobre el tango en Lanzhou, y en general en el noroeste de China, era mínimo.

"El tango implica contacto corporal y eso es algo a lo que los chinos no están acostumbrados. Muchos se retiraron de las clases por esa razón", explica el profesor. Además, tan alejados geográficamente como están los dos países, tan profundas son las diferencias culturales, por eso el baile les resultaba ajeno.

Por otra parte, Shen se toma muy en serio su labor, al punto de que no aceptaba nuevos estudiantes si no accedían a usar la vestimenta tradicional del tango. "Si no lo hacían, no los dejaba entrar y si alguno entraba con ropa de calle, lo hacía salir del salón", rememora. Fue una disciplina que él y Feng adquirieron a lo largo de los más de diez años de enseñar la danza antes de instalarse en Lanzhou.

"El tango es importante para mí. No sólo me permite conocer el encanto de la danza, sino que también me lleva al amor", asegura Shen, quien, de hecho, conoció a su esposa debido a esta música.

Gracias al esfuerzo de los dos, hoy sus alumnos entienden mejor el tango y su número pasó de apenas diez estudiantes en el comienzo a cerca de 300 en la actualidad. "Ahora el tango es muy popular entre las personas de edad mediana y avanzada. Los pasos del tango son complicados, pero ellos siempre están dispuestos a dedicarle tiempo para aprenderlos", asegura el maestro.

Otro aspecto que, según Shen, ha llevado al éxito de su club es que hoy en día la gente presta más atención a su salud y a la calidad de vida, y por eso está dispuesta a pagar por las clases. Es el caso de Fan. "Si no hubiera descubierto el tango, tal vez hoy estaría encerrada en la casa sin nada que hacer", dice.

Shen comenta que en todo el país ya hay un número importante de clubes y asociaciones de tango y que cada vez más aficionados de diferentes edades quieren aprenderlo.

Hoy en día, tanto este baile como la cultura argentina y, en general, la latinoamericana, se han vuelto atractivos para los chinos. "Para los argentinos, el tango no es solo una danza, es algo que está muy vinculado con su vida y es una parte de su cultura", sostiene el profesor. "Mi deseo es que el tango pueda traer mayor placer espiritual también a los chinos".

Fuente: Xinhua 30/11/2018

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